132018Jun
Melasma

Melasma

Melasma viene de la palabra griega “melas”, que significa ‘negro’; son manchas oscuras de tonos que van del café al gris oscuro, circunscritas a la piel expuesta al sol. Localizadas en mejillas, labio superior, mentón, nariz, la frente y otras áreas expuestas.

Aunque puede afectar a cualquier raza, es mucho más común en personas de pieles más oscuras, como nativos americanos, asiáticos, mediterráneos e hispanos que viven en zonas con intensa radiación solar. Es más común en las mujeres durante sus años reproductivos, pero un 10% de los hombres pueden padecerlo.

La fisiopatología del melasma aún no se sabe con exactitud, pero se cree que puede estar relacionado con la presencia de receptores de estrógeno en los melanocitos que estimulan a las células para que produzcan más melanina. Lo que explicaría la mayor incidencia de la enfermedad en el embarazo, en mujeres que toman píldoras anticonceptivas o que reciben terapia de reemplazo de estrógeno.

Otros factores implicados son los medicamentos fotosensibilizantes y anticonvulsivos, la disfunción de la tiroides o de los ovarios y el uso de ciertos productos cosméticos. Pero el factor más importante es la exposición a los rayos ultravioleta, prácticamente puede decirse que no hay melasma sin sol.

El melasma puede clasificarse en dos tipos: transitorio o persistente. El tipo transitorio desaparece al cabo de un año del cese de los estímulos hormonales (embarazo o píldoras anticonceptivas). El tipo persistente sigue presente más de un año después de que se elimina el estímulo hormonal y es, usualmente, causado por la acción de los rayos UV.

No existe una terapia específica, universalmente eficaz, para esta condición. Casi siempre se usan agentes tópicos como hidroquinona, tetrinoína, ácido azelaico, ácido glicólico o ácido kójico, solos o combinados entre sí, pero pueden causar irritación, no deben usarse sin recomendación médica y algunos de ellos no deben usarse por largo plazo.

Otras modalidades de tratamiento son:

Peelings químicos: cada vez más seguros y menos irritantes, aunque requieren de varias sesiones.

Microdermoabrasión: elimina las capas superficiales de la piel, para que los agentes despigmentantes penetren mejor.

Láser: sesiones de láser a baja potencia pueden ayudar al aclaramiento progresivo de la piel, junto con el uso de las cremas antes señaladas.

Luz pulsada: actúa similar al láser, ayuda a fragmentar los gránulos de melanina para que el organismo pueda eliminarlos más fácilmente.

Es muy importante aclarar que la protección solar es de por vida, porque el melasma tiende a recidivar fácilmente; la mayoría de los pacientes requiere de tratamientos de mantenimiento y en muchas ocasiones no se logra la eliminación del 100% de las manchas, pero sí una mejoría importante.

Recomendaciones para la prevención:

Fotoprotección: utilizar bloqueadores con FPS 30, al menos dos veces al día bajo techo y cada dos horas en exposición directa al sol.

Evitar aplicar cremas con perfumes o colorantes porque algunos de estos componentes, al exponerlos al sol, pueden manchar la piel.

Extremar las medidas de fotoprotección si se encuentra embarazada, en tratamientos hormonales o con fotosensibilizantes.


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